La semana pasada leía el artículo del Doctor Franco Lotito en la publicación Gran Valparaíso (http://www.granvalparaiso.cl/sociedad/el-exitoso-modelo-danes-una-educacion-preescolar-y-basica-de-calidad/) que versaba acerca del modelo Danés de educación preescolar y básica poniéndolo como ejemplo a seguir por la educación chilena.

Tengo que reconocer que el preámbulo del artículo que contextualiza al lector con algunos datos y situaciones que se producen en el país me resultó interesante y me invitó a continuar con su lectura, ya que tengo especial interés en la reflexión sobre los casos de éxito de Europa y en cómo se idealizan de forma bastante generalizada algunos modelos, fundamentalmente los nórdicos y algunos orientales.

Me quiero centrar en las soluciones que el Doctor planteaba a los problemas y dar mi visión basada en la experiencia en investigación y docencia en un país europeo.

En su columna, el autor señala que Dinamarca gasta entre un 4% y un 7% de su PIB en educación, investigación y desarrollo. Los datos ofrecidos por el Banco Mundial indican que Chile ha aumentado en 10 años su inversión, de un 3,2% a un 4,9%, de acuerdo al último dato de 2015, por encima de muchos países europeos de primer orden. El caso español, que se toma como referencia y analogía cercana en planes y leyes, el mismo año gastó un 4,1% de su PIB; 0,8 puntos por debajo del gasto en educación de Chile.

Educacion danesa

Aquí dejo una reflexión abierta que me acompaña hoy y me acompañó muchos años atrás en España: “quizás” no es solo un problema de presupuesto, sino de gestión de los fondos públicos en la dirección adecuada y por profesionales de la gestión.

Otro de los argumentos que esgrime el Doctor Lotito surge a partir de los ratios profesor/alumno, enfatizando en la situación privilegiada de la escuela danesa. En los últimos años he apostado de forma vehemente por una transformación de la escuela en cuánto a ratios, espacios y tiempos. Creo que la escuela no tiene un problema especial con los ratios profesor/alumno, sino con la uniformidad de la gestión y la relación profesor-estudiante en la sala de clase. Hay un conjunto de estudiantes que podrían aprender prácticamente sin la ayuda del profesor y otros estudiantes que siempre necesitarán apoyo adicional. Para establecer estos apoyos y gestionar la diversidad en el aula, no ganamos gran cosa disminuyendo el número de estudiantes en la sala de clase. Sería mejor duplicar el número de estudiantes incluyendo más profesores y especializando la tarea que cada uno de ellos hace con los estudiantes. Estas distribuciones de varios profesores compartiendo grandes salones sumado a la evolución de metodologías activas es lo que está demostrando mejores resultados académicos y sobre todo en el aprendizaje de habilidades y competencias, más que la disminución simbólica de ratios.

Y el último punto es el relacionado con la formación del profesorado. El Doctor apunta a que se podría lograr mayor excelencia académica si los profesores tuvieran grados de magíster, doctorados, fueran investigadores o docentes universitarios. No puedo estar más en contra de esa afirmación. Que un profesor danés o finlandés sea un excelente profesor y gane tanto dinero como un ingeniero o un médico, no tiene que ver con cuánta educación superior ha realizado, sino con sistemas basados en la selección de los mejores estudiantes para ser maestros. Es necesario pasar por procesos de selección muy exigentes para acceder a estudios universitarios de profesor o educador, que implican demostrar no solo excelencia académica, sino la aprobación de requisitos de comunicación, actitud social y empatía, que den garantía de su formación integral como persona. Posteriormente, durante la carrera universitaria, se enseñan de manera central las didácticas propias que tendrá que aplicar el maestro con la obligatoriedad de realizar prácticas desde el primer año de carrera universitaria.

Por todo lo anterior y con un trabajo desarrollado por años, el profesorado en los países nórdicos tiene un prestigio social que se esfuerza en mantener, con su relación profunda con la comunidad, su formación continua y con planes de carrera tanto en proyección profesional como salarial, que le permiten mantenerse motivados con el paso de los años y con actitud continua de mejora.

Por último, me gustaría destacar que las comunidades educativas nórdicas se constituyen como sistemas autorregulados y con gran autonomía de trabajo, donde se realiza evaluación interna en lugar de inspección externa, dejando al establecimiento y a sus profesionales la responsabilidad de mejorar y ser cada día más útiles para su comunidad.

 

José Luis Pastor Alcaide   

Gerente de Soluciones Tecnológicas en Educaria Zig-Zag

Maestro en Educación Primaria con Mención en Tecnologías de Información y Comunicación por la Universidad Internacional de Valencia, Associate in Computer Studies & Communications por la City University of Seattle y Máster en Gestión de Sistemas de Información por la Universidad Pontificia de Comillas (ICAI-ICADE).

Gestor de desarrollos digitales utilizados hoy por los colegios en gran parte de Latinoamérica.