En el marco de la Educación para la inclusión, las interrogantes que inquietan a la comunidad educativa tienen que ver con las diferentes instancias que el docente desarrolla para satisfacer las necesidades educativas de sus estudiantes. Esto implica una transición en las múltiples dificultades del aprendizaje y de acciones que consideran la diversidad al interior de las aulas y que, el profesor y la unidad educativa en su conjunto, deben considerar para la planificación de las acciones educativas.

  • ¿Cómo satisfacer las múltiples necesidades que reúne un grupo diverso de estudiantes y cuáles son las opciones y prácticas de enseñanza para fomentar la educación en ambientes inclusivos?
  • ¿Cómo organizar y estructurar la enseñanza considerando que los estudiantes ven, oyen, se mueven, leen, escriben, experimentan, entienden y recuerdan de muchas maneras diferentes?
  • ¿Qué acciones educativas está emprendiendo la escuela para ofrecer oportunidades de enseñanza y dar accesibilidad a todas las personas que tienen y no tienen discapacidad?

Tales preguntas interpelan a la unidad educativa exigiendo propuestas y planteamientos didácticos que reconozcan la diversidad de los estudiantes y promuevan contextos y estrategias complejas y flexibles en las que tenga cabida la diferencia en el proceso de aprendizaje, y proporcione recursos para aprender desde la diversidad, de tal manera de promover y favorecer el acceso, presencia y participación de todos los estudiantes, especialmente de aquellos que por diversas razones se encuentran excluidos o en situaciones de riesgo de ser marginados, reconociendo, respetando y valorando las diferencias individuales.

La investigación de los últimos años ha generado diseños que permiten el abordaje y prácticas de la educación para la inclusión. Uno de estos diseños surge desde el campo de la arquitectura en los Estados Unidos: el Diseño Universal (DU), cuyas propuesta considera desde el momento inicial la diversidad de la población en su conjunto y no solo las necesidades de las personas con discapacidad, de manera que las características de accesibilidad quedan integradas en el proyecto global, lo que en la mayoría de los casos resultaba más estético y menos costoso. Pero además, también se demostró que muchos de los cambios que se introdujeron para responder a las necesidades de las personas con discapacidad beneficiaban a todos. (Center for Universal Design, 2008).

Desde la aparición de este modelo, la aplicación de los principios del Diseño Universal se ha extendido a otros ámbitos, especialmente al ámbito educativo. En 1984, se crea el Center for Applied Special Technology (CAST) con el objetivo de utilizar las tecnologías para mejorar la calidad de la educación de los estudiantes con discapacidad y tras años de investigación, identificaron una estrategia basada en la utilización flexible de métodos y materiales que denominaron Diseño Universal para el Aprendizaje (Universal Design for Learning).

En este marco, el Ministerio de Educación a través de la División de Educación General, aprobó por decreto Nº83/2015 los criterios y orientaciones de adecuación curricular para estudiantes con necesidades educativas especiales de Educación Parvularia y Educación Básica, documento que puede revisar AQUÍ, además de algunas aportaciones sobre el Diseño Universal de Aprendizaje (DUA).